Arriiiiiiiiiiiiveeeeedeeeerchi Rooomaaaaa

Bueno espaguetis, este ha sido nuestro último día aquí.  Nos hemos levantado con la fresca (6:30 a.m.) para llegar prontito a los Museos Vaticanos, siguiendo el consejo de nuestro amigo el de la oficina de turismo que nos había dicho que estuvieramos allí sobre las 8 (dos horas antes de que abrieran), pero al llegar allí nos dimos cuenta de que mucha gente había debido de ir a la misma oficina que nosotros y la cola ya tenía una extensión considerable. Con buen humor y mucho positivismo nos sentamos en el bordillo mientras nos decíamos a nosotros mismos “esto no es pa tanto, seguro que entramos de los primeros…”. Después de 10 minutos de espera, nos dimos cuenta que todos los espaguetis que iban por delante nuestro (y todos los que iban llegando) eran grupos organizados, así que el espagueti nº2 fue a hacer una incursión hasta la puerta del museo. Resulta que nos habíamos equivocado de cola y tuvimos que correr hacía el lado contrario en busca del final de la otra fila (para espaguetis de a uno).

Después de tres largas horas de espera, en amena conversación con otros espaguetis a la española entramos en el esperado museo vaticano. Esto va de la siguiente forma: pagas “religiosamente” 13 € por persona y te metes en el chorro de gente que te lleva por salas sin aire acondicionado (debe ser para que no te pares mucho) donde puedes ver un sinfin de cuadros, estatuas, sarcófagos, sarcófagos con momias…hasta que te encuentras con lo que tu piensas que es el último cartel que te indica que vas a entrar en la esperada Capilla Sixtina, lo que no te das cuenta es que encima hay otro cartel que pone “Salas de la 13 a la 55″. Cuando ya piensas que no te da mas de sí la boca para abrirla (y no de aburrimiento) entras en una sala llena de gente mirando al techo. Comienzas una maniobra de giro vertical de las cervicales, tus ojos se salen de sus órbitas, tu mandíbula se descuelga y… FLIPAS.

Es lo más maravilloso que ha creado el hombre, es espectacular, sin duda nos hemos unido al club de espaguetis seguidores de Miguel Angel.  Ha merecido la pena cambiar el vuelo para ver esta obra de arte, es algo que todo el mundo debería ver.

Salimos de la Capilla Sixtina con alegria y pena porque era lo último que íbamos a ver de Roma. Llegamos al hotel y recogimos nuestro equipaje para dirijirnos a la estación y coger el Leonardo Express (un tren) que nos llevaría al aeropuerto, precio del mismo, 11€ por persona, velocidad express tururú.

En el aeropuerto nos dimos cuenta de que Barajas es pura organización, aquí la colas para embarcar son como las de la Capilla Sixtina (en este país parece que les gusta hacer cola para todo), cuando llegas al detector de metales tienes que pasar con las manos en alto, cosa que es bastante denigrante, te miran de arriba a abajo y no dudan en cachearte cuando salta el detector aunque solo sea por la hebilla del zapato.

La hora de embarque era a las 18:00 en la puerta 7, cuando ya eran las 18:10 el espagueti nº1 fue a ver qué ponía en la puerta y su sorpresa fue encontrar que en aquel sitio se embarcaba con destino Barcelona. Momentos de incertidumbre, resulta que habían cambiado la puerta de embarque y nadie había avisado.  Por fin llegamos al avión. El vuelo sin incidentes, exceptuando el estruemdo que llevabamos por tener el motor justo en nuestra ventana.

Ya estamos en Madrid, otra vez de vuelta, felices por lo que hemos vivido y tristes porque se haya acabado. Esperamos que esta historia os haya gustado a todos, nosotros la hemos hecho con todo el cariño para que paseis un momento divertido y compartais nuestras vivencias.

Un beso para todos los espaguetis que nos leeis. Ciao!

Published in: on agosto 19, 2007 at 4:55 pm  Comentarios (1)  

Espagueti Jones y la cripta perdida

Nos hemos levantado tranquilamente y sin prisas y nos hemos ido a ver una iglesia muy bonita que se llama Santa María del Popolo (si, tiene un nombre un poco raro). Hemos ido en metro hasta allí, te venden un billete para 75 min. por 1€, hasta aquí todo perfecto, pero cuando bajas al anden te das cuenta de lo maravilloso y límpio que es el Metro de Madrid. Éste huele mal, está oscuro y húmedo.

Después de ver esta iglesia nos hemos dado un paseo por una de las calles comerciales de Roma y es alucinante mirar escaparates, alucinante y prohibitivo. Para comer hemos elegido una recomendación de nuestra maravillosa guía Top 10 Roma (que todo espagueti guiri que se precie debe tener) y hemos aparecido en un restaurante que según dicen es la mejor espaguetería de aquí, tienes más de 100 salsas distintas para elegir y no es tarea fácil quedarse sólo con una. Resultado: los mejores espaguetis de nuestra vida (sin contarnos a nosotros, claro) y por unos 15€ cada uno ensalada, bebida, cubierto y servicio incluidos. Una maravilla. Restaurante L’Archetto (cerca de Trevi) por si os interesa, es donde iban los actores del teatro quirinale.

Después y aprovechando las horas de calor hemos ido a ver la iglesia de San Clemente. Impresionante por arriba y con un gran tesoro por debajo. Tiene una iglesia paleocristiana del siglo I d.C. Impresionante lo bien conservada que está, impresionante también las medidas de seguridad con cámaras por todas partes y detectores de posición. Se estaba fresquito y se podía oir el agua de un manantial subterraneo que daba a la cripta. Si venis por aquí no dudeis en pagar los 5€ que cuesta la entrada.

Para cenar nos hemos ido al Trastevere, y al final hemos acabado en Entevere que es una isla que hay en mitad del rio, con mucho ambiente y unas pizzas buenísimas recien hechas en horno de leña y muuuy baratitas. Una buena forma de acabar el día.

Published in: on agosto 16, 2007 at 11:08 pm  Dejar un comentario  

Chiuso per ferie

O lo que viene a ser cerrado por vacaciones.

Nos hemos levantado hoy con vistas a esperar la larga cola en la puerta del Museo Vaticano y cuando hemos llegado allí hemos descubierto que tanto hoy como mañana estaba cerrado por fiestas. Después de la cara de funghi que se nos ha quedado hemos ido a visitar la Basílica y a subir a la cúpula. Esto último tiene guasa, como dicen los espaguetis gaditanos, porque resulta que para subir tienes dos opciones: Opción A, subir andando todo el camino, 520 escalones, 5€; Opción B, subir en ascensor, 7€, pero sólo te suben los 200 primeros escalones, el resto te vas a pata. La sensación es dificil de clasificar, pensabamos cansarnos de subir escaleras y sin embargo casi nos morimos de la angustia, un pasillo con forma de caracol, que se va estrechando e inclinando segun subes. Al llegar arriba lo más interesante es la foto aerea que puedes hacer de la Piazza San Pietro.

Al bajar (es un poco más facil y más rápido), entras directamente en la Basílica. Nos metimos a ver el tesoro, y menudo tesoro. Cálices con piedras del tamaño de puños, relicarios con dedos de santos, tumbas en bronce, en fin una cantidad enorme de joyas que te dejan con la boca abierta. Dentro de la Basílica te sientes un mero fideo (más que un espagueti) porque el tamaño es descomunal y su belleza impresiona. Lo que más nos gustó fue La Piedad, estamos empezando a hacernos fans de Miguel Angel.

Como habíamos acabado pronto en la pequeña ciudad del Vaticano, nos volvimos hacia Roma para ir a ver la Plaza de España donde Audrey Hepburn se toma un helado en la escalinata. Y después visitar la Fontana de Trevi y tirar la moneda. Es impresionante ver a tanto espagueti junto haciendo fotos y tirando monedas, pero es que la Fontana lo merece. Todo lo que habíamos visto de ella en fotos y vídeos no le hace justicia, es preciosa. Por cierto, que el hecho de tirar la moneda (que por si algún día venis por aquí los que no lo hayais hecho ya, la moneda se tira con la mano derecha por encima del hombro izquierdo, con cuidado de no sacarle un ojo a alguien) significa que volverás a Roma.

Al final hemos conseguido cambiar el vuelo y podemos ver el viernes la Capilla Sixtina, en la oficina de turismo nos han dicho que estemos alli antes de las 8. Ya os contaremos.

A se nos olvidaba, la cena de hoy ha sido un esquisito sandwich (1,5€) sentados en la escalinata de la Fontana de Trevi. Barato y romántico.

15 de Agosto de 2007

Published in: on agosto 16, 2007 at 10:54 pm  Dejar un comentario  

Fotos Roma I

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Published in: on agosto 16, 2007 at 12:34 am  Comentarios (2)  

AVE CESAR

Buenos días Roma!!
Hoy hemos desayunado un pedazo de capuchino de los que hacen historia, después nos hemos ido a ver la ciudad.
La primera sorpresa al salir a la calle es que el barrio no parece el mismo con la luz del día, la segunda es que Roma es una ruina, en el buen sentido de la palabra. Doblas una esquina y zas, cuatro columnas medio caídas, doblas otra esquina y zas, un agujero en el suelo con un montón de trozos de frisos y piedras de mármol. Nos hemos dirigido directamente al Coliseo, es impresionante pensar en lo que fue y en lo que es ahora. Por dentro y con la ayuda de una audioguía nos hemos dado un paseo por lo que en su día fueron las gradas y los vomitorios del recinto, observando la arena (la reconstrucción que han hecho de ella) y los sótanos, e imaginando a las bestias y a los gladiadores.
Tras un paseo por la ciudad intentando no morir en cada cruce de calles (aquí las señales de tráfico, incluidos semáforos, se las pasan por los raviolis), hemos llegado al Panteón, un edificio redondo, cuya cúpula redonda de 43 m. es la más grande del mundo. Lo impresionante de este templo es el agujero de 10 m. que tiene en lo alto de la cúpula (agujero abierto, por el que cae el agua de lluvia o la nieve, dentro del recinto en el que hay unos desagües) por el que entra la luz que ilumina todo el espacio y que te da la sensación al entrar de que estas en un lugar especial y etéreo.
Alucinados aún por la maravillosa sensación que nos ha dejado el Panteón nos dirigimos a la Piazza Navona para comer en una terracita y después disfrutar del famoso Tartufo del café Tre ….. El Tartufo es una bola de trufa y trocitos de chocolate con una guinda en medio y nata montada por encima, el precio, si te lo comes en la calle (take away), son 5€, pero merece la pena.
Recuperadas las fuerzas nos acercamos a la Iglesia de Santa María in Cosmedin, donde está la Boca de la Verdad (a ninguno nos mordió la mano, eso es que no decimos mentiras), foto de rigor y vuelta por el Circo Romano hacia los Foros Imperiales, que cierran una hora antes del atardecer y es cuando hay que verlos, porque sino te mueres del calor que hace. Es agradable pasear por lo que en su día fue la capital del mundo y pisar la calzada más antigua, mientras que el sol se va escondiendo poco a poco tras las ruinas de los templos.
La cena en un sitio llamado Pizzarito, es una cadena de restaurantes (ya los habíamos visto en Florencia) parecido al Vips o al Ginos. Pedimos una ensalada cesar (que para eso estamos en Roma), un plato de rissoto con salmón y piña y unos raviolis primavera con espinacas y queso gorgonzola. La cantidad de comida fue exagerada, cada plato era una bandeja de kilo; el sabor, exquisito; los camareros amables y rápidos; el precio espectacular, no llego a los 37€. El resultado total fue un 10 bien merecido y una recomendación para todos aquellos que quieran comer buena pasta (también tienen pizzas, rissotos y ensaladas) a un precio más que asequible.
Con el estómago lleno y una sonrisa de oreja a oreja nos despedimos hasta mañana.
14 de agosto de 2007

Published in: on agosto 16, 2007 at 12:28 am  Dejar un comentario  
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