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Sonrisas y Lagrimas
Nos despedimos de Venecia con un buen desayuno y un paseo en Vaporetto por el Gran Canal hasta la Ferrovia. Vamos cargados con las maletas y un monton de emociones, que abultan mas que el equipaje.
Despues de casi 3 horas de tren llegamos a la estacion de Santa Maria Novella en Florencia. Resulta extrano volver a ver coches y tener que hacer caso a semaforos y pasos de cebra (hemos estado a punto de sufrir varios atropellos). Ha sido muy divertido ver unos pequenos autobuses (pequeno = 5 metros) que recorren el centro de la ciudad. La primera impresion ha sido desconcertante, veniamos con la idea de encontrarnos con la ciudad mas bonita de Italia, segun las indicaciones de todos los espaguetis, pero nos hemos visto rodeados de obras, ruido, humo… Llegamos bastante bien al hotel, estaba cerca de la estacion. Desde fuera parece cutre, pero por dentro es muy moderno y elegante (manana colgamos alguna foto para que podais verlo).
Nuestro primer paseo por Florencia nos descubre lo maravillosa que es. Nuestra idea era intentar ver la Galeria Ufizzi, pues en nuestra guia pone que abr’an los Sabados hasta las 22:00, pero nos la hemos encontrado cerrada y sin saber donde reservar para verlo manana, ni siquiera hemos podido hacerlo por telefono. Asi que hemos dedicado toda la tarde a pasear y a disfrutar de sus calles de ambiente medieval. A medio camino nos hemos comido el mejor helado del mundo (no exagero, foto abajo). Uno de mora y otro de Nuttela. Enorme y cremoso por solo 3,5 euros. La plaza de la signoria, con la replica del David; el Duomo, que es realmente impresionante por lo enorme que es; las puertas del Baptisterio, que segun Miguel Angel honrarian a las del Paraiso; Santa Croce y el maravilloso Ponte Vecchio, repleto de joyerias a cual mas caras. Ha sido muy especial pasear por el, parecia el pueblo de La Bella y la Bestia, con un precioso atardecer de fondo.
Para la cena, hemos elegido una trattoria con un menu turistico de 12 euros todo incluido que nos ha repuesto las fuerzas de todo el dia. A la vuelta, un concierto de musica clasica frente al Palacio Vecchio, ha puesto punto final a un dia lleno de emociones encontradas.
NOTA: Italia esta llena de espanoles, aqui parece que incluso mas que en Venecia. Sin embargo, la informacion oficial nunca esta en castellano.
11 de Agosto de 2007
Los colores, como la musica, se emplean para llegar a nuestros sentidos y despertar nuestras emociones.
Hoy teniamos pensado ir de compras. Despues de nuestro cambio de hotel (al cambiar la reserva nos cambiaron de hotel para la ultima noche), salimos con direccion al mercado de Rialto, un mercado de alimentos frescos, fruta y pescado recien traidos del canal, un lujo para los sentidos. Hicimos las compras, como todo buen espagueti guiri, no puede faltar una mascara veneciana y pasta con forma de gondola.El calor era agobiante. Compramos algo para comer (calzone y rollos de pizza) y nos fuimos a ver Murano y Burano. La primera es la cuna del cristal (eso dicen), pero el paseo no fue del todo agradable, a pleno sol, a las tres de la tarde y sin una sombra donde cobijarse, aun asi es una pequena Venecia, mas tranquila y con menos turismo. Despues nos cogimos de nuevo el Vaporetto (teniamos un billete para 12 horas, 13 euros por persona, merece la pena si quieres ver las islas) y nos fuimos a Burano (el desplazamiento entre una isla y otra dura de media unos 45 min.). Podemos describir la isla de Burano con una palabra: alegre. Cada casa esta pintada de un color diferente, colores llamativos y chillones, dicen que a los habitantes no se les permite cambiar el color de las mismas. La verdad es que se agradece. Paseamos por los puentes y las calles de este pueblecito de colores y nos compramos el mejor helado que hemos probado hasta la fecha, un cono enorme de 3 bolas por solo 3 euros. El tiempo empezo a cambiar y fuimos hacia el Vaporetto de vuelta a Venecia. Nos callo un chaparron de los que hacen historia, y mientras buscabamos un sitio para cenar nos pusimos como una sopa. Encontramos una pequena trattoria en una plaza y nos comimos un plato de espaguetis (esto que no se considere canibalismo) con tomate y almejas, acompanado de calamares a la romana (como no podia ser de otra manera), con una botella de agua sin gas, todo por 31 euros incluido servicio y cubierto, una maravilla.
Nuestro ultimo paseo paseo nocturno por Venecia, se quedo un poco corto por la lluvia, volvimos al nuevo hotel de decoracion mas sobria (vease la foto).
10 de Agosto de 2007
Coperto e servizio incluso
Empezamos el dia con un buen desayuno en familia, el hotelito con encanto contaba con cuatro mesas para dos personas dentro de un espacio de 4 metros cuadrados, tambien conocido como recepcion. Cafe, bolleria, fruta fresca…buffet continental.Lo primero al Campanille, la cola no era muy larga, asi que decidimos empezar por ahi. Como su propio nombre indica es un campanario de unos 100 mtrs. de altura, subes hasta lo mas alto en un ascensor (6 euros la entrada) y desde alli puedes divisar todo Venecia. En todos los sentidos, Venecia es grande, mucho mas de lo que imaginabamos y hay montones de espaguetis de todos los paises, cargados con sus camaras y sus mochilas, haciendo turismo y haciendo colas, sobre todo.
Cuando bajamos, la cola para la Basilica era enorme, excesiva, asi que decidimos probar con el Palazzo Ducale. Despues de 15 min. estabamos dentro, previo pago de 13 euros por persona. Aunque pueda parecer un precio alto, las 3 horas y media que pasamos dentro han sido de las mas aprovechadas del dia. Toda la historia del palacio y de Venecia se encuentra dentro de este edificio lleno de riqueza y poder. Donde puedes comprobar la exuberancia de una ciudad que sin duda vivio tiempos mejores. El contrapunto a toda esta grandeza lo pusieron los calabozos. Frios, oscuros, vacios, pero que todavia mantienen el alma de los que alli fueron encerrados y que pone la piel de gallina al contemplar las pintadas originales de los presos. Una curiosidad: el famoso puente de los suspiros que une el palacio con los calabozos, debe su nombre a los suspiros de los presos que al pasar por el, veian por ultima vez la luz y los canales de Venecia a traves de unas pequenas ventanas (el puente esta cerrado, como un pasillo que une ambos lados).
A la salida, nos compramos una calzone para comer mientras hac’amos cola para la Basilica. Tuvimos suerte y en menos de media hora estabamos dentro. Se anunciaba una visita guiada, gratuita y en espanol, para las 4. Dimos una pequena vuelta por nuestra cuenta y volvimos a unirnos al grupo que esperaba con impaciencia a la guia. Cuando entras en la basilica solo puedes hacer una cosa: mirar al techo sorprendido y girar la cabeza hacia todos lados para poder observar maravillado todo lo que te rodea. Segun nos conto Maria de Madrid (nuestra guia) son unos 8.000 mtrs. cuadrados de mosaicos en pan de oro y marmoles de todos los colores. Suelos, bovedas, cupulas, todo se mezcla para contarnos la historia del antiguo y del nuevo testamento. Fue una suerte encontrar a gente voluntaria que emplea su tiempo en ensenarte a disfrutar y a entender todo lo que rodea a esta fabulosa iglesia.
El resto de la tarde la ocupamos paseando por las calles de Venecia, consejo que seguimos y que os damos a todos los espaguetis que nos leeis. Cada rincon, cada esquina es una maravillosa foto, cada puente una exquisita obra de arte. El magnifico puente de Rialto da paso a un fabuloso mercado donde las pequenas tiendas soportan el peso del tiempo con encanto. Un largo paseo que acabo con una cena cerca de la plaza de San Marco, donde nos dimos cuenta que lo importante aqui no es el precio de la comida si no de todo lo demas: Pizza 4 quesos 9,90 euros, plato de Raviolis 12 euros, 2 coca-colas 10 euros, cubierto 5 euros, servicio 12%, total: unos 43 eurazos. Moraleja de todo esto, si vais a Venecia fijaos que en la carta ponga claramente que el servicio y el cubierto esta incluido.
9 de Agosto de 2007
